¡Es la autoridad, estúpido!

Cómo convertirse en una autoridad del Coaching o la Piscología a través del Eneagrama

Hola EneagramaNauta,

Las personas que acuden en búsqueda de ayuda a psicólogos, coaches, filósofos y terapeutas, generalmente van con la intención de comprender un problema recurrente que les genera malestar, y desean encontrar una orientación que les dé claridad para saber cómo progresar.

¿qué se busca al ir al psicólogo?

 

La gente va al psicólogo como cuando va al médico:

  • quieren un diagnóstico claro y certero de su malestar,

  • buscan que alguien por fin les diga exactamente qué les ocurre,
  • esperan que les explique el motivo de por qué les pasa esto,
  • y, lo más importante de todo, buscan un tratamiento eficaz,
  • quieren saber exactamente qué hacer para mejorar su situación.

Seguro que conoces casos de gente que fue una vez al psicólogo o al coach… y no volvió nunca más.

¿Qué es lo que hace que los pacientes o consultantes confíen en su terapeuta y mantengan la terapia?

Según mi experiencia, la gente acude al profesional y continúa su terapia por la autoridad que transmite.

Antes de estudiar la carrera de psicología, hice la licenciatura de economía. Recuerdo que en la Universidad nos hablaron del eslogan que utilizó Bill Clinton para ganar las elecciones presidenciales de Estados Unidos: «It’s the economy, stupid!» («¡Es la economía, estúpido!»). Este slogan sirvió para que los demócratas centraran su campaña en aquello que en 1992 importaba más a los americanos: la economía.

Pues yo ahora quiero usar ese eslogan en economía para aplicarlo a mi 2ª carrera universitaria de psicología: «¡Es la autoridad, estúpido!».

Vamos, que sin autoridad no hay terapia.

Si los pacientes o consultantes no confían plenamente en la autoridad y la experiencia del profesional psicólogo o coach, la terapia o el coaching estará abocada al fracaso.

Para ser considerado una “autoridad” la gente tiene que sentir que el profesional al que acude es la host.., que tiene un amplio conocimiento de la materia, que sabe de lo que habla, que va directo al grano, que es eficaz, que no se anda con rodeos ni medias tintas.

Pensemos en otro ejemplo diferente: analicemos la autoridad de un fontanero.

Has conocido a un fontanero que para tu gusto no es el tipo más amable ni el que mejor aspecto tiene.

Pero sabe perfectamente qué le pasa a tu fregadero y cómo arreglarlo.

Lo has recomendado a tus amigos y coinciden contigo: apenas hay que decirle nada, él echa un vistazo y arregla el desaguisado en un instante.

A partir de ahí, cualquier pregunta referente a fontanería se la consultas a él. Es una autoridad.

No es tanto que sea simpático, majete, puntual, perfeccionista, que sepa escuchar, que reluzca el mejor vestido de trabajo o que tenga la más sofisticada caja de herramientas.

Lo importante es que has constatado que sabe hacer su trabajo y lo hace siempre bien. Así que él tiene autoridad sobre el tema.

Con el resto de profesiones funciona igual: la gente busca expertos, autoridades en su materia.

Ahora se podría preguntar:

“Muy bien Alberto, ¿y cómo se consigue transmitir esa autoridad en el sector de la psicología y el coaching (e incluso la docencia y el liderazgo)?”

A ver, al igual que nadie quiere a un fontanero manazas, ni a un neurocirujano novato con el bisturí, tampoco la gente se fía de un psicólogo o coach inexperto en la psicología de la personalidad.

La gente se fía instintivamente de los terapeutas que conocen bien a las personas y de sus circunstancias.

«Yo soy yo, y mi circustancia», dijo Ortega.

Eso es lo que la gente quiere saber: quién soy yo y cómo manejo mi circunstancia.

Así que un psicólogo o coach se gana la autoridad conociendo a las personas, estando familiarizado con sus principales motivos de consulta, sabiendo orientarlas adecuadamente teniendo en cuenta su singularidad –sus fortalezas y debilidades–, y demostrando ese punto de maestría de lograr sacar de sus consultantes sus mejores talentos y virtudes.

Parece fácil decirlo.

Pero con la formación adecuada, puede serlo el hacerlo.

Porque la herramienta del Eneagrama nos ha facilitado mucho las cosas, y ahora sabemos cuáles suelen ser los motivos principales por los que los diferentes eneatipos vienen a consulta.

Y conocer eso es una gran ventaja competitiva.

Porque desde la primera consulta con un cliente, conociendo su personalidad vas a transmitirle autoridad.

Conociendo el Eneagrama, al poco tiempo de estar con el paciente o consultante sabrás con enorme precisión cuáles son sus motivaciones, sus puntos fuertes, sus puntos ciegos, sus tendencias instintivas, sus cualidades…

Y así, desde la primera hora que compartas con él, podrás hacer una radiografía de cómo es su personalidad, ayudarle a que entienda el por qué de su conducta y las causas de su malestar…

Para después hacerle ver la persona que puede llegar a ser: motivándole a progresar a través de claves prácticas específicas para su tipo de personalidad.

Y de esta forma poder acompañarle en su proceso de cambio. Paso a paso.

Si estás pensando dónde puedo aprender esta extraordinaria habilidad de «orientar a la gente en su desarrollo personal partiendo del conocimiento de su tipo de personalidad» pues te recomiendo nuestra escuela.

Alberto Peña Chavarino

Programa online «Experto en Coaching & Eneagrama»

Empezará el próximo 21 de Septiembre.

Inscríbete aquí

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PD1: Este curso es apto para todo el mundo, sea profesional o no, para uso personal propio o para usarlo en coaching, terapia, docencia o liderazgo.

PD2: Te lo dice un 6 social: una de las mejores inversiones que puedes hacer en tu vida para adquirir una enorme seguridad en ti mismo es aprender a conocer a las personas y saberlas orientar.